YP Buenos Aires tuvo la oportunidad de entrevistar a la joven economista quien actualmente se desempeña en el Ministerio de Economía de la Nación y también trabajó en el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, obteniendo una amplia experiencia en la función pública.
La economista Sandrine Tateossian en un día soleado disfrutando de la naturaleza.
YP: ¿Cómo fue que decidió estudiar economía?
Sandrine Tateossian: Siempre me interesó la economía. Debo decir que la influencia de mi padre en la elección de mi carrera fue categórica. De chiquita me contaba lo que ocurría en el mundo económico como si fuese un cuento de niños. Me narraba las novedades económicas y ayudaba a reflexionar sobre el impacto que dichos hechos tendrían en el país y en el exterior. Con mucha naturalidad y simpleza pudo contagiarme su apetito por querer entender los acontecimientos prediciendo el devenir. Paralelamente tuve la suerte de poder ir a un colegio francés donde en los últimos tres años uno se especializaba en lo que más le interesaba. Obviamente elegí la especialización en Ciencias Económicas y Sociales lo que me proporcionó los primeros conocimientos formales de esa disciplina, incursionándome en las leyes y paradigmas económicos básicos. Al egresar del colegio mi decisión era imperativa: Licenciatura en Economía era la carrera que quería estudiar.
YP: ¿Cómo fueron sus inicios en el campo laboral?
ST: Sinceramente fue bastante complicado ingresar en el campo laboral como economista no sólo porque cuando egresé de la universidad la Argentina comenzaba a tener sus más altas tasas de desempleo históricas sino, porque además en ese entonces muy pocas mujeres seguían esa carrera. La preferencia por seleccionar economistas hombres para desarrollar cualquier tipo de actividad de nuestra competencia era muy notoria. Mis primeros trabajos se desarrollaron en el sector privado, en un contexto puramente micro, básicamente analizando proyectos de inversión, realizando informes económicos e investigaciones de mercado.
YP: ¿Podría contarnos brevemente cuál es su rol y función dentro del Ministerio de Economía de la Nación?
ST: Desde 2001 trabajo como analista Senior en la Dirección Nacional de Cuentas Internacionales, perteneciente a la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía de la Nación. La misma tiene como función estimar el balance de pagos de la Argentina. Mis actividades en la misma son actualizar las series externas para las publicaciones del balance de pagos, de deuda externa y de la posición de inversión internacional de acuerdo a los parámetros internacionales establecidos en la materia. Específicamente soy la responsable del cierre trimestral y mensual de las cuentas de la Dirección de Bienes y Servicios Reales, además de estimar las mismas para los años siguientes. Asimismo, confecciono la encuesta trimestral de exportaciones argentinas, realizo el informe económico trimestral y mensual de novedades de comercio exterior siguiendo la evolución de los precios internacionales de commodities, analizando el comportamiento de las variables macro exógenas y su impacto para con la performance argentina, el intercambio comercial con Brasil, el índice de tipo de cambio real multilateral y varias novedades económico-financieras, entre otras tareas. En este preciso momento me encuentro en un nuevo proyecto que tiene como objetivo obtener la apertura porcentual por país de origen y destino de las cuentas de servicios. Si esto se materializa, la Argentina sería la única de todos los países de América pertenecientes al FMI en tener este tipo de detalle.
YP: ¿Cuál es la diferencia, en cuanto a modalidad de trabajo, entre el sector privado y el sector público?
ST: El sector público es mucho más flexible a nivel laboral. Los contactos son muy importantes para conseguir información en tiempo y forma ya que a diferencia del sector privado, la burocracia y formalidad reinan en las solicitudes. Sin embargo la infraestructura y los sistemas informáticos son mucho menos vanguardistas. A nivel salarial existen muchísimos escalafones y diferentes tipos de contrataciones de los cuales muchos son informales haciendo muy disímiles los salarios para una misma tarea. A su vez las relaciones interpersonales suelen ser mejores en el sector público ya que las retribuciones no dependen de las mismas y no existe competencia entre pares por un mismo puesto ya que la política muchas veces influye en la determinación salarial.
YP: ¿Por qué elige hoy trabajar en el sector público?
ST: Personalmente elijo el sector público porque adoro la macroeconomía y es en uno de los pocos focos geográficos donde se puede trabajar con ella. Me gusta mucho el sector donde me desempeño ya que puedo acceder y manipular un caudal de información nacional e internacional, pública y confidencial de actualidad a la que no tendría acceso en otro ámbito. Además aportar mis conocimientos para estimar un producto tan importante como el Balance de Pagos y tratar de mejorar y profundizar la metodología para estimarlo, me llena de satisfacción.
YP: ¿Cómo ve la situación económica actual a nivel mundial? ¿Cómo se inserta Argentina en ese contexto?
ST: Sin lugar a dudas, la situación mundial actual está cambiando. El crédito internacional es cada vez más difícil de obtener. Si la Argentina pagase la deuda con reservas, es lo que se llama, Dead Managment, mejoraría sustancialmente su posición financiera y su credibilidad a nivel internacional. A pesar de que la posición de los economistas es muy disímil en esta materia, considero que pagar la deuda con reservas es totalmente legítimo y aún más, en un momento en que las cuentas del balance de pagos, que es donde provienen la mayoría de las divisas, es tan positivo.
Teniendo en cuenta que se estima que en 2010 y 2011 Brasil crecerá cerca de 6% anual y China 10% anual, nosotros tenemos buenas perspectivas de crecimiento (alrededor de 4% anual). Sin embargo considero que a pesar de las ventajas competitivas que posee la Argentina a nivel de recursos naturales y por ende en exportaciones de commodities y Manufacturas de origen agropecuario, debe esforzarse a no caer en una primarización de la economía que es lo que hoy tiende a reflejar. Es urgente la necesidad de seguir invirtiendo en la industria para que la Argentina logre el famoso “take off” que nunca logró.
YP: Y ¿Armenia?
ST: Armenia por su parte debe tratar de desligarse de a poco de la ayuda internacional que tanto recibe para crear sus propias fuentes de recursos y no seguir endeudándose. Por otro lado sería muy positivo si logra desarrollar mayor cantidad de industrias ya que su abanico industrial sigue siendo muy pobre. Además de ser un país pequeño y con escaso poder económico, el multilateralismo en sus relaciones comerciales se encuentra prácticamente ausente. Por ello urge la necesidad de disminuir las distorsiones domésticas que se encuentran en el seno del aparato productivo, como el despilfarro de recursos, el desvío de comercio, el deterioro de los términos del intercambio entre otros, para poder insertarse en mejor medida en el comercio internacional, desligándose de la dependencia externa .
YP: Por último, ¿Podría decirnos cuáles son, a su criterio, las expectativas económicas de Armenia?
ST: Desde 1991, año de su independencia, Armenia logró ingresar en un encuadre económico-finanaciero relativamente estable cumpliendo con un conjunto de reglas claras y una estructura de contratos que contribuye a extender los horizontes de planeamiento de su naciente sector privado. Así logró disciplinarse ampliamente a nivel económico financiero y social. No sólo logró estabilizar los precios luego de revelar los índices inflacionarios más altos de la región, disminuir el déficit presupuestario y crecer alrededor de 10% anual en los últimos tres años, sino que además removió todos los controles de precios y barreras aduaneras, privatizó las mayoría de las empresas estatales y redujo la pobreza mejorando paralelamente las asignaciones presupuestarias para la salud y la educación creando además un fondo de desempleo. Obviamente en muy poco tiempo logró mejorar sustancialmente la calidad de vida de sus habitantes. Aunque la totalidad de estos cambios se realizaron mediante una variada gama de ayuda internacional es menester recalcar que su resultado avecina obtener una buena reasignación de los recursos.
Sin embargo, aunque se alcanzaron infinidad de metas todavía queda mucho por hacer. Con el fin de lograr obtener un desarrollo sostenido es necesario contar además con un contexto macroeconómico consistente, con políticas activas de estímulo a la inversión productiva. Ello requiere que Armenia incremente en forma continua la inversión especialmente en maquinarias, equipos y tecnología. Debe incentivar permanente la calificación del recurso humano a fin de posibilitar la incorporación de innovaciones al proceso productivo y la consolidación de permanentes ganancias de productividad. El verdadero reto de Armenia es asegurar un desarrollo dentro de un marco institucional fiable y seguro, sin inconsistencias jurídicas, que suelen abundar en paradigmas que pasan de un régimen político tan rígido a otro tan flexible como el de economía de mercado, donde la totalidad de la sociedad debe estar incluida en programas de desarrollo y progreso que logren mantener la movilidad laboral junto con un estado consistente, que sepa dirigir el rumbo del país hacia un sendero de expansión.
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Tema: Entrevista exclusiva con la economista Sandrine Tateossian
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03.05.2010 11:14
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